Entrevista a José Manuel Quero, Parque Natural Sierra de Grazalema

Versión para imprimr

Los bosques maduros mediterráneos apenas representan una parte realmente reducida de las masas forestales, ¿cuál es la situación en el Parque Natural Sierra de Grazalema?

Bueno, no estoy seguro de que sepamos ni tan siquiera lo que es un bosque maduro en el contexto mediterráneo, aunque espero que algún día podamos llegar a tener un conocimiento mucho mayor del que ahora tenemos, y poder disfrutar de bosques cuasi primigenios. Podría decirse que hoy día carecemos de ellos. La presencia de Homo tras la última retirada de los hielos, y su ulterior huida hacia un futuro incierto, nos ha privado de ellos, de momento.

En Andalucía y en el Parque Natural Sierra de Grazalema no somos ajenos a las tendencias generales y se aprecia un ascenso de las superficies ocupadas por diversas formaciones arbóreas en diferentes grados evolutivos. Es un proceso muy reciente. Pero tenemos un caso muy especial, una rareza botánica que es nuestro emblema, el abeto, el Abies pinsapo.
 

En 1869 apenas quedaban 100 hectáreas de pinsapos en el actual territorio del parque natural, y aun así en 1904 y 1905 se realizaron cortas intensas, quedando la madera en el monte por los elevados costes de desembosque y transporte, por lo que su triste destino fue convertirse en carbón. En 1909 Abel Chapman nos visita y sentencia -dado el lamentable estado y uso que se hace de los restos de este bosque-, que en quince años habría desaparecido hasta el último de sus ejemplares. Más tarde diversos ingenieros españoles (entre otros, Ceballos y Martin Bolaños) estudian su estado y alertan de su situación. A comienzos de los 70 el Patrimonio Forestal del Estado se hace con las fincas que albergan pinsapos. Entre otras medidas se prohíben las cortas. En 1977 se declara la Reserva de la Biosfera Sierra de Grazalema, y en 1985 el Parque Natural. Hoy en día tenemos un bosque gestionado por la Junta de Andalucía que alcanza el medio siglo de evolución natural y ocupa más de 400 hectáreas, y en clara expansión. Es una maravilla, y lo más parecido a un bosque maduro que tenemos por el sur.

De acuerdo con lo que apuntas, ¿qué podemos aprender sobre los bosques maduros para la adecuada gestión de los espacios eminentemente forestales? Especialmente en vuestro parque, ¿ya se están llevando a cabo actuaciones de gestión forestal en clave de sostenibilidad?

Seamos claros: tenemos que aprenderlo casi todo. Necesitamos investigación y que estos nuevos conceptos y paradigmas calen verdaderamente en las profesiones que han de abordar una gestión sincrética de nuestros bosques. Como decía, creo que aún no tenemos mucha idea de en que podrían convertirse algunos de nuestras formaciones boscosas si las dejamos evolucionar durante varios siglos. Con la gestión que se requiera, por supuesto, pero pensando en la madurez, al menos en determinados casos.

La naturaleza es agradecida, pero en los tiempos que vivimos debe siempre gestionarse de alguna manera. Aunque su núcleo vaya a su aire, nuestro propio pinsapar se gestiona, en clave de sostenibilidad, pero se gestiona, por supuesto, y su perímetro está dotado de áreas cortafuegos, infraestructuras de agua, etcétera. Pero me preocupa no saber qué va a ocurrir con la creciente superficie forestal del país en un escenario de cambio global, y con las dificultades presupuestarias inherentes a ese incremento. Pero quien sabe lo que el estudio de la madurez pueda depararnos en un futuro. No se trata de gestionar todo en clave de madurez, pero tal vez pueda ser una herramienta fabulosa para corregir determinados déficits presentes y futuros en cuanto a sumideros de carbono, reservorios de biodiversidad, etcétera.

Si seguimos hablando de pinsapar, además de las ordenaciones correspondientes la Junta de Andalucía ha aprobado diversas medidas para incidir en su recuperación, desde un estudio de manejo y conservación en el parque, hasta, ya más recientemente, un Plan de Recuperación de la especie, tanto para las superficies que la especie ocupa en Cádiz como en Málaga.

Desde vuestro parque se colabora desde los inicios en el LIFE RedBosques, ¿cuales han sido los principales beneficios y oportunidades derivados de esta implicación?

No se si os ha ocurrido alguna vez, pero es curioso cómo cuando tienes que contarle a alguien algo tuyo es cuando adquieres verdadero conocimiento de su valor. No es que no sepamos el valor de lo que tenemos, claro que sí, este es un Parque excepcional en todo: montañas, paisajes, pueblos blancos, gastronomía... y bosques lujuriosos. No en vano estamos en el hiperhúmedo andaluz y en uno de los techos pluviómetros de España. Pero podría decirse que colaborar en el LIFE ha elevado nuestra conciencia sobre el valor de un bosque que camina firmemente hacia la madurez, y nos ha estimulado sobremanera.

Nos ha permitido también contárselo a la gente, a nuestros visitantes. Pensad que el pinsapo es uno de nuestros mayores agentes de desarrollo en el territorio. Son miles y miles las personas que vienen cada año para descubrir este rincón de Iberia y su bosque de pinsapos -entre otras muchas maravillas naturales-, pero no siempre han contado con una información en clave de madurez, de las que ahora sí disponen, entre otras, gracias a la señalética interpretativa instalada con la colaboración del Life en nuestro Parque Natural.

Y por supuesto el asesoramiento e intercambio técnico generado en su seno, en el que nosotros también hemos participado, y en el que fuimos anfitriones de unos de los encuentros auspiciados por el LIFE y EUROPARC-España. Esta colaboración también nos ha permitido contar con el asesoramiento necesario para establecer algunos rodales en los que caracterizar nuestro bosque, lo que nos permitirá, a su vez, hacer un seguimiento a futuro en clave de madurez.

Compartir publicación